Barajas, Miguel Ángel (1990, pag3) “El quite de la muerte”, sostuvo “que el cuestionamiento, que estamos haciendo de buena parte de lo que se ha escrito en los últimos años sobre la relación violencia (medios) apunta fundamentalmente a platear las insuficiencias que presenta y deformaciones que produce un análisis obsesionado por solo tipo de violencia, y limitado a lo observable en el nivel más obvio e inmediato de las imágenes y los relatos”. Como si la única violencia presente en los relatos televisivos fuera la de los crímenes, atracos y vejaciones relacionados por los delincuentes y las acciones de la policía.
Pero es oportuno considerar que esto abre la posibilidad de “mirar no la violencia como tema, sino en su constitución al interior de los órdenes simbólicos e imaginarios colectivos”. La violencia que hay en el orden social donde la mujer, el niño, el anciano, el homosexual, el negro y el indio son discriminados y marginados de la participación. La violencia que se filtra en los discursos autoritarios que justifican que una violencia se extermine con otra mayor… Es decir, la violencia que en si constituye el orden social que vivimos (Amparo, Cadavid, 1989).
El autor sostuvo que “Que el debate, es por tanto, plural. Se ubica en representar la violencia en sus puntos de encuentro con los modos de ver y asumir el“orden” que en una sociedad proponen los distintos frentes que en ella participan: de esta forma, lo que interesa es analizar qué del orden social, que es aceptado como normal retoman y procesan los medios de comunicación en sus construcciones diarias de sentido. Es también observar cómo las actitudes y comportamientos de una sociedad con altos niveles de desequilibrio y desgastes institucionales tiene eco o no en los medios y en sus consecuentes entendimientos de la realidad”(Amparo, Cadavid, “comunicación e Imaginarios en la cultura” pág. 4 1989)
Pero creemos que no basta pues con medir la violencia por medio de los mensajes que nos hablan de asesinatos o de robos, ni creer que esta solo se presenta en aquellas informaciones que denominamos de orden público, o en los programas de acción, y con ello dar por concluida la reflexión. Aquí las preguntas no indagan por si estas películas (al igual que las informaciones) tienen o no tienen golpes y muertos, sino como los mensajes de los medios recogen esos esquemas de intolerancia, exclusión y clasificación de una sociedad, los representan, ensalzan, mitifican o engrandecen. O como ridiculizan, caricaturizan, estereotipan y llegan a dañar características y valores propios de los sectores populares, regionales, minoritarios o marginados. De esas otras posibilidades son de las que hablamos. Aquellas en que el estudio de la comunicación no funcione por desvinculación de la problemática social.
Según el material bibliográfico analizado, parecen existir tres efectos de violencia en los medios de comunicación. El primero es que los niños están expuestos a la violencia que transmite a diario los medios de comunicación, de forma que adaptan composturas agresivas en su vida cotidiana y por lo regular con sus compañeros del colegio. La segunda, es que debido a este factor, a largo plazo los niños adquieren una insensibilidad hacia la violencia, sus consecuencias y el dolor de sus pares; y por último, los niños acostumbrados a ver violencia en los medios de comunicación, crean un mundo de violencia, donde creen que ésta es un medio para subsistir en una jungla, donde el más fuerte es quién tiene más posibilidades de triunfar y no ser violentado. El autor sostuvo que “por último, nos topamos con un factor, muy predominante y con gran auge en nuestros días, los medios masivos de comunicación, los cuales están siendo cuestionados como primer catalizador de la información. El mensaje mediático de los medios de comunicación presenta la violencia como algo inmediato, cotidiano y frecuente. Los niveles de violencia física en los dibujos animados actuales son comentados por todos en debate público. Además, los niños y adolescentes están frecuentemente expuestos a intensos niveles de violencia televisiva ya sea a través de películas, canales de música, videojuegos, mensajes de telefonía móvil, periódicos, telediarios, etc. Estudios concluyen que la exposición a actos violentos está fuertemente asociada con el riesgo de sufrir o verse implicado en comportamientos agresivos y violentos” (Derksen y Strasburger,1996)
Es oportuno considerar que, “el adolescente es el blanco perfecto para los medios de comunicación, pues éstos están en busca de una identidad para ser aceptados dentro de grupos sociales. Es por esto, que al ver los resultados que obtienen personajes de series, caricaturas, películas, e incluso anuncios, ellos empezarán a tomar decisiones en base a los resultados que hayan obtenido dichos personajes”, Johnson, D. W & Johnson (2002). Nuestros adolescentes están expuestos de forma cotidiana a esta violencia en los medios de comunicación, ya sea mediante la televisión, radio, internet y videojuegos. Es por esto que los medios de comunicación son sumamente importantes en la tarea de combatir el bullying, pues suelen influenciar en los niños y adolescentes; y esto podría ayudar a frenar esta ola de violencia y humillación en las escuelas.
Según el artículo 1° de la Ley N° 18.838 del Consejo Nacional de Televisión, en Chile, sostiene que “el permanente respeto, a través de su programación, a los valores morales y culturales propios de la Nación; a la dignidad de las personas; a la protección de la familia; al pluralismo; a la democracia; a la paz; a la protección del medio ambiente, y a la formación espiritual e intelectual de la niñez y la juventud dentro de dicho marco valórico”. Los medios de comunicación, como la televisión y la radio, tienen mucho por aportar para disuadir y lapidar la práctica del bullying, esto debido a que los medios son masivos y llegarán a millones de personas que de alguna manera pueden influenciar. Se podría ayudar, dando a conocer sobre los efectos negativos psicológicos que trae el bullying, proponiendo soluciones, concientizando o apoyando campañas anti-bullying.

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